Casi todos los gimnastas se ponen nerviosos antes de una competición, desde quienes compiten por primera vez hasta los mejores del mundo. Las mariposas en el estómago son normales: es tu cuerpo preparándose para actuar. El objetivo no es eliminar los nervios por completo, sino evitar que te frenen.
La semana anterior
- Practica como si fuera de verdad: pregunta a tu entrenador si podéis hacer una competición de prueba, saludando y haciendo cada ejercicio una vez, con gente mirando.
- Prepara la bolsa con tiempo: una mañana tranquila empieza la noche anterior. Usa nuestra lista para el día de competición.
- Duerme y come bien: acostarse a la hora de siempre y comer con normalidad importa más que cualquier cosa especial.
El día de la competición: crea una rutina
A muchos gimnastas les ayuda un ritual antes de cada ejercicio: los mismos pasos antes de cada aparato. Por ejemplo: ponerse magnesio, dos respiraciones profundas, una palabra clave, saludo y adelante. Como siempre es igual, le da al cerebro algo conocido en lo que centrarse.
Una respiración que ayuda de verdad
Cuando aparecen los nervios, la respiración se vuelve rápida y superficial. Prueba la «respiración cuadrada»: inspira contando cuatro, aguanta cuatro, espira cuatro y aguanta cuatro. Dos o tres rondas antes de salir pueden calmar el ritmo cardíaco y la mente.
Elige bien tus palabras
Lo que los gimnastas se dicen a sí mismos importa. Cambia «no te caigas» por una instrucción como «cuerpo firme» o «mira al final de la barra». El cerebro sigue la imagen que le das, así que dale la correcta.
Céntrate en lo que puedes controlar
Las puntuaciones, los jueces y los demás gimnastas no dependen del gimnasta. El esfuerzo, la concentración y hacer su propio ejercicio, sí. Ponerse un objetivo como «clavar la recepción en suelo» ayuda más que «ganar una medalla».
Cómo pueden ayudar las familias
- Haz que el trayecto sea tranquilo y normal. No hace falta un discurso motivador.
- Ese día, deja que entrene el entrenador.
- Después, pregunta «¿Lo has disfrutado?» antes que «¿Qué nota has sacado?».
- Elogia el esfuerzo y la valentía, sea cual sea el resultado.
Cuando las cosas salen mal
Las caídas le pasan a todo el mundo. La clave es levantarse, terminar el ejercicio y pasar al siguiente aparato. Recuerda a los gimnastas que un aparato no decide el día y que cada competición es práctica para la siguiente.
Cuándo buscar apoyo extra
Si los nervios impiden que un gimnasta disfrute del deporte, o si teme cada competición, habla con su entrenador. Muchos clubes pueden ofrecer apoyo adicional, y a algunos gimnastas les va bien trabajar con un psicólogo deportivo.



