El pino está detrás de casi todo en gimnasia: la rueda lateral, la rondada, las flic-flac y los elementos de paralelas asimétricas y barra de equilibrio lo utilizan. También es una de las primeras habilidades que los gimnastas pequeños quieren lucir en el jardín.
Un buen pino no consiste tanto en impulsarse con fuerza como en tener fuerza, una posición recta y paciencia. Esta guía lo divide en pasos pequeños que puedes practicar con seguridad.
Antes de empezar: un espacio seguro
Elige una zona despejada, blanda y llana, sin nada duro cerca: ni muebles, ni radiadores, ni bordillos del jardín. El césped o una colchoneta gruesa son ideales. No practiques nunca cerca de escaleras ni sobre un suelo resbaladizo, y si un ejercicio da miedo, déjalo para el gimnasio, donde un entrenador puede ayudarte.
Paso 1: Calienta las muñecas
En el pino, las muñecas soportan todo el peso del cuerpo, así que caliéntalas primero:
- Círculos suaves de muñeca en ambos sentidos
- De rodillas con las manos planas, balancéate despacio hacia delante y hacia atrás
- De rodillas con el dorso de las manos en el suelo para estirar suavemente
Si te duelen las muñecas al entrenar, merece la pena preguntar al entrenador si unas muñequeras o un cambio de ejercicios podrían ayudar.
Paso 2: Gana fuerza en hombros y core
A los gimnastas que tienen dificultades con el pino normalmente les falta fuerza, no valor. Esto ayuda:
- Planchas con los brazos rectos, empujando el suelo
- Posición hueca (hollow) boca arriba, con la zona lumbar pegada al suelo
- Toques de hombro en plancha, sin mover la cadera
- Posiciones en carpa o apoyos en paralelas bajas (parallettes) para gimnastas mayores
Paso 3: Aprende la posición en el suelo
Túmbate boca arriba con los brazos rectos junto a las orejas, las piernas juntas, las puntas de los pies estiradas y las costillas metidas. Es la misma línea recta y firme que buscas boca abajo. Si no puedes mantenerla tumbado, te costará mantenerla sobre las manos.
Paso 4: Subir por la pared (pecho hacia la pared)
Empieza en plancha con los pies contra una pared. Sube los pies por la pared mientras acercas las manos, solo hasta donde lo sientas controlado. Aguanta unos segundos y luego baja caminando. Así ganas fuerza en la posición correcta y recta, con la barriga mirando a la pared.
Paso 5: La zancada y el impulso
De pie y bien estirado con los brazos arriba, da una zancada larga, lleva las manos al suelo y lanza la pierna de atrás hacia arriba mientras te impulsas con la de delante. Empieza con impulsos pequeños y baja las piernas por el mismo camino por el que subieron. Sube hasta la pared solo cuando los impulsos pequeños estén controlados.
Paso 6: Aprende a bajar con seguridad
Antes de intentar un pino libre, aprende a bajar con una pierna o a salir girando moviendo una mano. No dejes nunca que un niño practique la salida rodando del pino en casa sin haberla trabajado antes con un entrenador.
Errores habituales en el pino
- Brazos doblados: empuja desde los hombros como si quisieras tocar el techo con los pies.
- Espalda en forma de plátano: aprieta los glúteos y mete las costillas.
- Mirar demasiado hacia delante: mira al suelo entre las manos, pero mantén la cabeza entre los brazos.
- Impulsarse demasiado fuerte: la solución no es más potencia, sino más control.
¿Con qué frecuencia hay que practicar?
Poco y a menudo es lo que mejor funciona: de cinco a diez minutos unas cuantas veces a la semana, junto con lo que te marque tu entrenador. Para si algo te duele y habla con tu entrenador sobre qué trabajar a continuación.



